lunes, 3 de agosto de 2015

Introducción



La odisea empezó hace décadas. Poco después de nacer y una vez supe emplear el cerebro para algo más que balbucear y moverme con cierta coordinación. Entonces Camelot no era un lugar concreto ni una meta que alcanzar, quiero decir que no tenía un nombre en sí lo que esperaba encontrar.  En épocas la búsqueda se centraba en un humano, en otras en una historia, una ciudad o un sentimiento. 

Y ahora, tantos años después, por fin sé que Camelot no es más que un estado de serenidad a todos los niveles que necesito hallar.

Mientras tanto este periplo en ocasiones tan gracioso, difícil, amable o astilloso, lo sobrellevo de la mejor manera posible, observando a los demás navegantes y a todos esos bichos de distinta índole que voy encontrando por estas tierras pantanosas, y contando sus hazañas para que cualquier momento vivido pueda ser en el futuro, recordado.

Historias tristes, absurdas, curiosas, dulces o apasionantes.

Bienvenidos a bordo. 

No hay comentarios: